El desarrollador web Nolan Lawson reflexiona, en una entrada de blog de tinte personal, sobre la huella invisible que los modelos de lenguaje están dejando en su manera de escribir. Tras detectar expresiones como "load-bearing", "belt-and-suspenders" o "earns its keep" en sus propios textos —clichés que atribuye al estilo típico del asistente Claude—, se pregunta hasta qué punto la inmersión prolongada en la prosa de los chatbots está colonizando su voz.
Licenciado en lingüística, Lawson parte de la idea de que la exposición continua a un entorno modela el habla y la escritura, como ocurre con los acentos o la lectura de un autor concreto. Acepta que la resistencia es parcial, pero propone varias defensas concretas: no usar LLM ni siquiera para corregir ortografía en sus escritos; marcar con etiquetas claras (
,) los párrafos generados por Claude en su trabajo para no inducir a error al lector; y cultivar deliberadamente otras fuentes de inspiración artística —libros, música, programación manual— que mantengan a raya la influencia de la IA.El texto oscila entre el tono costumbrista (anécdotas sobre familiares, lecturas de Tolstoy o Stephen King) y la preocupación generacional: Lawson teme que las nuevas generaciones crezcan con un cerebro moldeado por la IA de forma tan irreversible como lo fue por las redes sociales. Aun así, se declara empecinado en defender su propia voz, aunque reconoce que la batalla puede ser quijotesca dado lo inevitable del uso de IA generativa en la vida de un programador.
