Las altas temperaturas del verano multiplican las averías en los coches, que deben soportar cargas mayores en los desplazamientos vacacionales a la playa, al pueblo o a la montaña. El principal problema es el sobrecalentamiento del motor, aunque también se ven afectados los frenos, la batería y los neumáticos.
Francisco Javier Fuentes, mecánico y formador en Midas, recomienda como medida más eficaz revisar el nivel del líquido refrigerante antes de salir, ya que un refrigerante en mal estado o con una fuga no detectada puede provocar un sobrecalentamiento casi asegurado. Las señales de aviso son el aumento anormal de la temperatura, la aparición de un testigo de avería, ruidos extraños o un comportamiento irregular del vehículo.
En caso de parada en carretera, la DGT obliga a permanecer dentro del coche con el cinturón abrochado salvo que exista un lugar seguro y alejado para salir con chaleco reflectante y baliza V-16. Si la detención se produce en una gasolinera o lugar seguro, Midas desaconseja abrir el depósito del refrigerante mientras el motor esté caliente: el agua, que trabaja por encima de los 100 grados, puede salir despedida a presión y causar quemaduras graves. La pauta es apagar el motor, esperar a que se enfríe y solicitar asistencia. El creador de contenido Juan José Ebenezer explica que el sistema de refrigeración funciona como una olla a presión: al quitar el tapón, el agua hierve de golpe y se libera el vapor con fuerza.
