El pasado mes, SpaceX anunció un acuerdo para adquirir la startup de programación asistida por IA Cursor por 60.000 millones de dólares. La operación, pendiente de aprobaciones regulatorias, otorgará a SpaceX y a Elon Musk una de las herramientas de IA para desarrolladores más populares del mercado y acceso a infraestructura para entrenar modelos propios. Una de las principales incógnitas que plantea la compra es si Cursor podrá seguir funcionando como plataforma abierta que ofrece modelos de Anthropic, OpenAI y otros laboratorios, o si los rivales de SpaceX dejarán de suministrar sus modelos.
Hasta ahora, los modelos de terceros han sido clave para Cursor, que permite a sus usuarios elegir entre ofertas de Anthropic, OpenAI y otros proveedores. Anthropic y OpenAI sitúan a Cursor entre sus mayores clientes. Ambas han lanzado sus propios productos de programación (Codex y Claude Code) que compiten directamente con Cursor.
Existe el precedente de Windsurf: Anthropic cortó el acceso a sus modelos cuando OpenAI intentó adquirir esa startup. La situación podría repetirse, aunque Anthropic firmó recientemente un acuerdo multimillonario con SpaceX para comprar capacidad de cómputo, lo que sugiere una voluntad de colaboración frente a OpenAI. OpenAI, además, fue inversor temprano de Cursor y podría recibir acciones de SpaceX tras la operación. Empresas del Fortune 500 consultadas por la competencia valoran la independencia de modelo como una ventaja clave.
