SpaceX compra la startup de IA Cursor por 60.000 millones de dólares días después de su salida a bolsa

Fuentes: SpaceX buys AI coding start-up Cursor for $60bn days after IPOT1state_media, arstechnica.com

SpaceX, la compañía de cohetes de Elon Musk, ha acordado la compra de la startup de inteligencia artificial Cursor —desarrollada por Anysphere— por 60.000 millones de dólares (unos 45.000 millones de libras) en una operación que se cerrará íntegramente en acciones y se completará antes de finales de septiembre, según confirmaron ambas empresas.

El anuncio llega apenas dos días después de la salida a bolsa de SpaceX en el índice tecnológico Nasdaq de Nueva York, la mayor OPV de la historia, que valoró a la compañía en más de 2 billones de dólares y permitió captar 85.700 millones. La propia cotización bursátil catapultó a Musk al puesto de primera persona en alcanzar el billón de dólares de patrimonio, reavivando el debate sobre la desigualdad y la fiscalidad de las grandes fortunas.

Cursor es una de las herramientas pioneras en integrar modelos de lenguaje de gran tamaño en entornos de desarrollo de software (IDE). Se trata, en esencia, de una versión de Visual Studio Code con potentes capacidades de IA que automatizan la escritura de código, una de las aplicaciones más relevantes de la inteligencia artificial generativa en la actualidad. Entre sus clientes figuran compañías como Stripe, Adobe y Nvidia, cuyo director ejecutivo, Jensen Huang, la ha calificado como su «servicio de IA empresarial favorito».

El acuerdo entre SpaceX y Cursor no es nuevo. En abril, ambas compañías ya anunciaron una asociación estratégica que incluía una opción de compra por 60.000 millones de dólares o, alternativamente, un pago de 10.000 millones por el trabajo colaborativo realizado hasta la fecha. En aquel momento, SpaceX explicó que la combinación del «producto líder y la distribución de Cursor entre ingenieros de software expertos» con su supercomputadora Colossus —equivalente a un millón de chips H100— permitiría «construir los modelos más útiles del mundo».

Esta adquisición supone un paso más en la estrategia de Musk por consolidar su negocio de inteligencia artificial tras la fusión de SpaceX con xAI, su propia empresa de IA y creadora del chatbot Grok, integrada a lo largo de este año. No obstante, la operación también refleja la presión competitiva que enfrenta Cursor: aunque ha experimentado un crecimiento considerable de ingresos, su cuota de mercado se ha erosionado frente a rivales como Claude Code de Anthropic, que ha alcanzado el dominio del segmento. Según informó TechCrunch, la compañía incluso tenía dificultades para alcanzar el punto de equilibrio.

Las propias fuentes de Cursor reconocieron a principios de año que su crecimiento futuro estaba limitado por la capacidad de cómputo disponible. La alianza con xAI —que comenzó a entrenar modelos conjuntamente con Cursor, incluyendo Grok Build, su modelo orientado a programación y trabajo de conocimiento— anticipaba movimientos similares con Anthropic y Google.

Mientras tanto, las acciones de SpaceX se han disparado casi un 50% desde su precio de salida de 135 dólares, con una contundente primera jornada completa en los mercados públicos. Sin embargo, la valoración de la compañía se sustenta en gran medida en expectativas de beneficios futuros más que en resultados financieros demostrados: SpaceX no es actualmente rentable y, según sus propios documentos regulatorios, acumuló pérdidas de más de 9.000 millones de dólares en 2025 y lo que va de 2026, debido a su enorme gasto en infraestructura de IA y otras inversiones.

El núcleo del negocio sigue siendo la fabricación y lanzamiento de cohetes reutilizables, junto con la constelación de satélites de internet Starlink. Con la integración de xAI primero y ahora la de Cursor, Musk consolida un ecosistema que conecta transporte espacial, conectividad global e inteligencia artificial bajo un mismo paraguas corporativo.

En definitiva, la compra de Cursor por 60.000 millones de dólares no solo representa una de las mayores adquisiciones del sector tecnológico reciente, sino que marca un punto de inflexión en la estrategia de SpaceX: de fabricante de cohetes a conglomerado de inteligencia artificial con capacidad de cómputo propia. El cierre de la operación, previsto para el tercer trimestre, dirá si esta apuesta convierte a SpaceX en un actor central en la pugna por el futuro del software automatizado o si las dudas sobre su rentabilidad y la feroz competencia de rivales como Anthropic terminan pasando factura.