Una estudiante de doctorado de quinto año en la Universidad de Brown comparte las sorpresas que encontró durante su proceso de selección para puestos de investigador en inteligencia artificial, un testimonio pensado para recién doctorados en Informática y para fellows de seguridad en IA que buscan empleo a tiempo completo.
La autora, cuya investigación previa se centraba en modelos multilingües, decidió pivotar hacia la seguridad en IA tras considerar urgente el trabajo en esa área ante el avance hacia la AGI y la ASI. Aceptó una beca Astra, aplazó su graduación a 2027 y retomó la búsqueda laboral a mediados de mayo de 2025, recibiendo ofertas antes de mediados de junio.
La primera lección es que solo uno o dos artículos importan realmente: sirven para acceder a la entrevista y para la presentación de investigación, mientras que el volumen de publicaciones solo establece credibilidad. Esto permite reorientarse a campos nuevos siempre que se demuestre experiencia suficiente.
La segunda es la diversidad de rondas: además de preguntas técnicas sobre modelos de lenguaje y aprendizaje profundo, recibió cuestiones de diseño de sistemas, programación paralela con asyncio y pruebas de uso de agentes de IA.
La tercera sorpresa son las pruebas de trabajo remuneradas, cada vez más habituales en startups de IA, que pueden durar hasta una semana y dificultan la preparación para otras empresas. La cuarta es la importancia del momento: la demanda varía según el área (la seguridad en IA ganó peso respecto al aprendizaje por refuerzo), influyen los plazos de contratación y las ofertas con fecha corta obligan a acelerar procesos.
