La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) ha puesto en marcha una consulta pública de 30 días sobre una propuesta para limitar la fijación personalizada de precios, la práctica por la que una empresa utiliza datos personales del consumidor para determinar el precio más alto que estaría dispuesto a pagar. El presidente del organismo, Andrew Ferguson, reconoció que la FTC carece de competencia para prohibir esta práctica, pero considera que podría sancionar a las compañías que no informen a sus clientes cuando un precio se haya calculado a partir de sus datos personales.
La agencia ha elaborado un documento de política en el que sostiene que los consumidores que esperan que el precio exhibido sea el mismo para todos podrían verse inducidos a error si ese importe varía en función de su historial de navegación, su nivel de ingresos o su ubicación. Entre los ejemplos que la FTC considera potencialmente engañosos figuran los servicios de entrega de comida que suben el precio al detectar que el usuario no puede salir de casa, las cadenas de supermercados que encarecen la leche en función del número de hijos de la familia o los hoteles que elevan la tarifa cuando saben que el cliente viaja a un funeral.
La propuesta obligaría a las empresas a divulgar qué datos utilizan para fijar el precio individual y a recabar el consentimiento del usuario, lo que en la práctica podría permitirles defenderse con navegación privada o redes privadas virtuales (VPN).
Algunos críticos, no obstante, temen que la medida termine perjudicando a los propios consumidores. Advierten de que muchas rebajas personalizadas que benefician a ciertos perfiles podrían desaparecer y de que, en última instancia, los precios podrían subir si las empresas dejan de ajustar ofertas para competir. La FTC ha reconocido que la investigación económica sobre el impacto de esta práctica es todavía escasa.
