Corea del Sur despide el último verano legal de carne de perro

Fuentes: Corea del Sur despide el último verano legal de carne de perro

Corea del Sur ha vivido el último boknal —los tres días más calurosos del verano— en el que todavía era legal servir bosintang, el estofado de carne de perro considerado un revitalizante frente al calor sofocante. La tradición, que durante generaciones llenó restaurantes especializados, da por terminada su etapa legal después de que en 2024 el Parlamento aprobara una ley que prohíbe criar, sacrificar, distribuir y vender perros para consumo humano. La norma contempla un período de transición de tres años que concluye en febrero de 2027, cuando comiencen a aplicarse multas y penas de prisión.

La prohibición no surgió de la nada. Una encuesta gubernamental registró que el porcentaje de surcoreanos que había consumido perro el año anterior cayó del 27 % en 2015 al 8 % en 2024, y más del 80 % de la población respaldaba la prohibición incluso antes de su aprobación. El crecimiento del perro como animal de compañía y el relevo generacional explican buena parte de ese cambio cultural.

La transición ha transformado mercados enteros. En Moran Market, a las afueras de Seúl, muchos restaurantes han sustituido el bosintang por estofado de cabra negra, y los clientes que aún buscan el plato tradicional superan los 70 años. La ley afectaba a más de 5.600 negocios y, según la BBC, en 2025 quedaban 1.537 granjas registradas, varias ya cerradas.

El fin de la industria deja, no obstante, un problema sin resolver: cerca de medio millón de perros criados para un mercado que desaparece. Muchos son animales grandes o cruces de tosa, raza clasificada como peligrosa y con restricciones, por lo que su reubicación en hogares resulta difícil. El Gobierno ha destinado fondos a refugios y compensaciones, y organizaciones animalistas han trasladado miles de perros a Corea del Sur, Canadá, Estados Unidos y Reino Unido.