Corea del Sur se convirtió en 2024 en una sociedad oficialmente "superenvejecida", con el 21,21% de su población —unos 10,8 millones de personas— por encima de los 65 años, según datos publicados a cierre de 2025. Las proyecciones indican que para 2050 más del 40% de los habitantes будет mayor de esa edad, mientras la natalidad, tras dos años de ligeros repuntes, sigue lejos de compensar décadas de caída y la esperanza de vida se acerca a los 90 años.
Este escenario ha abierto un debate nacional sobre qué significa hoy ser "anciano". La Ley de Bienestar de 1981 fija los 65 años como umbral de la tercera edad, pero la Asociación de Personas Mayores de Corea, presidida por el octogenario Lee Joong-keun, propone elevarlo progresivamente hasta los 75 años, a razón de un año por década. En la misma línea, seis de cada diez surcoreanos apoyan subir a 70 años la edad para acceder a prestaciones como el transporte gratuito, y se discute también retrasar la jubilación.
El profesor Kim Woo-chang advierte de que "hay jóvenes que ganan menos que los ancianos que reciben las pensiones básicas", por lo que pide limitar esas ayudas a quienes viven por debajo del umbral de pobreza. Lee Joong-keun, por su parte, alerta de que si nada cambia, en 2050 los veinte millones de mayores del país deberán ser sostenidos por apenas dos millones de trabajadores en edad activa.
