La administración del presidente Trump está avanzando en la construcción de un muro fronterizo tradicional de acero en el sector Big Bend del Río Grande, Texas, marcando un cambio significativo respecto a los planes anteriores de barreras “inteligentes”. Esta iniciativa, que podría extenderse por unos 175 millas, implica la búsqueda activa de terrenos para áreas de construcción, lo que ha generado preocupación entre los residentes locales y propietarios de tierras. La construcción, que incluye la autorización de barreras y boyas en el río, se está llevando a cabo a pesar de la baja tasa de aprehensiones de migrantes y a pesar de que la zona es conocida por su terreno accidentado. El proyecto ha provocado que funcionarios federales contacten a propietarios de tierras, algunos de los cuales se han negado a cooperar. La situación es particularmente compleja en Texas, donde la mayor parte de la tierra fronteriza es de propiedad privada, lo que requiere negociaciones individuales con los propietarios, un proceso que en el pasado ha resultado en litigios prolongados y controversias sobre la valoración de las propiedades. La construcción amenaza con interrumpir el acceso público a áreas naturales importantes y podría afectar significativamente a la economía local basada en el turismo y el ecoturismo.
Construcción de muro fronterizo avanza en Texas
Fuentes:
BORDER WALL TO START CONSTRUCTION
