El reciente conflicto entre Israel e Irán ha puesto de relieve una vulnerabilidad crítica en la cadena de suministro global de semiconductores: la dependencia de Israel para la producción de bromuro de hidrógeno (HBr), un químico esencial para la fabricación de chips de memoria DRAM y NAND. Israel provee el 97.5% del bromo que utiliza Corea del Sur, el principal fabricante de estos chips. La empresa ICL Group, con sede en Israel y ubicada cerca de la frontera con Irán, es el principal productor y conversor de bromo en grado semiconductor. Los ataques de Irán con misiles a la región del Negev, donde se encuentra la planta de ICL, amenazan directamente esta producción. No existen alternativas inmediatas para reemplazar la producción israelí, ya que la conversión de bromo a HBr de grado semiconductor requiere infraestructura especializada que no está disponible a gran escala fuera de Israel, y la construcción de nuevas instalaciones lleva años. Una interrupción en el suministro de HBr tendría consecuencias globales inmediatas, afectando desde dispositivos electrónicos de consumo hasta sistemas militares. La situación es preocupante, ya que no se han tomado medidas políticas significativas para mitigar este riesgo, y el aumento de los costos de seguro de guerra para los buques que atracan en puertos israelíes agrava aún más la situación.
