Owen Flowers, de 18 años y originario de Walsall, y Thalha Jubair, de 20 años y residente en el este de Londres, han sido condenados a cinco años y seis meses de prisión por el ciberataque que sufrió Transport for London (TfL) en agosto de 2024, cuando ambos eran menores de edad. La juez del Tribunal de la Corona de Woolwich dictó la pena tras admitirlos culpables en junio. El ataque, retransmitido en directo durante 16 horas, inutilizó 148 sistemas tecnológicos, obligó a los 27.000 empleados de TfL a restablecer sus contraseñas presencialmente y costó a la autoridad del transporte londinense 29 millones de libras, cifra revisada a la baja desde los 39 millones iniciales.
Los jóvenes, ambos diagnosticados con autismo, accedieron a los datos de unos 10 millones de clientes de Oyster tras engañar a un operador de la mesa de ayuda telefónica para que reiniciara la contraseña de un empleado suplantado. Posteriormente, buscaron en la base de datos los datos personales de famosos londinenses e intentaron acceder a información bancaria. La investigación también reveló que Flowers pirateaba en el momento de su arresto dos proveedores sanitarios estadounidenses y bromeaba sobre la posibilidad de matar a pacientes conectados a soporte vital.
Flowers y Jubair formaban parte del colectivo Scattered Spider, vinculado a decenas de ataques contra grandes empresas como Marks & Spencer y la Co-op. La Agencia Nacional del Crimen del Reino Unido advierte del auge de jóvenes piratas informáticos en el país como una de las mayores amenazas a la ciberseguridad nacional.
