Un análisis de los datos del American Trends Panel 142 de Pew, alojados en la Association of Religion Data Archives (ARDA), examina con quiénes se sienten cómodos los estadounidenses para hablar abiertamente sobre su salud mental, y los resultados varían de forma notable según el grupo religioso. En todos los grupos, la pareja o cónyuge es la persona con la que más cómodos se sienten los encuestados para hablar de sus problemas emocionales, con tasas cercanas al 80% en la mayoría de los casos y un pico del 90% entre los mormones (LDS). Le siguen los amigos cercanos, los terapeutas y la familia inmediata, generalmente en un rango del 50-60%, mientras que los compañeros de trabajo y los vecinos ocupan los últimos puestos.
La excepción más llamativa son los evangélicos, únicos entre los grupos estudiados en sentirse más cómodos hablando con su pastor (56%) que con un terapeuta (51%). En el resto de denominaciones, la tendencia se invierte: entre católicos, el 50% se siente cómodo con un profesional de salud mental frente a solo el 33% con un sacerdote, y entre los mormones, el 52% frente al 25%. La asistencia frecuente a servicios religiosos aumenta de forma significativa la comodidad con el clero, especialmente en católicos (del 19% al 57%) y protestantes no evangélicos (del 27% al 49%). Por edad, los evangélicos jóvenes de 18 a 29 años muestran mayor apertura a la terapia (55%) que los mayores de 50 (48%), aunque esta tendencia no se reproduce con igual claridad en católicos ni en protestantes no evangélicos.
