Commonwealth Fusion Systems (CFS), la startup de fusión nuclear mejor financiada del sector con 4.000 millones de dólares recaudados en siete años, podría salir a bolsa en un plazo de dos a tres años, según fuentes del sector consultadas por TechCrunch. El nombramiento esta semana de Lorence Kim como director financiero refuerza esa hipótesis: Kim fue CFO de Moderna, a la que acompañó en su OPV de diciembre de 2018, y ha comparado la situación actual de la fusión con la de la biotecnología de ARN mensajero hace una década.
Varios factores respaldan un calendario más corto que el de Moderna, que tardó cuatro años y medio en debutar. La fusión no depende de ensayos clínicos regulados por la FDA y los reactores son intrínsecamente seguros, lo que da a la empresa mayor control sobre sus plazos. CFS avanza en Sparc, su reactor de demostración, cuyo encendido está previsto para finales de este año y con el que aspira a alcanzar el breakeven científico en 2027, un hito logrado solo una vez en todo el mundo. Además, la compañía ya ha comenzado la construcción de Arc, su primera planta comercial en Chesterfield County (Virginia), con permisos en trámite y puesta en marcha prevista para principios de la década de 2030.
El contexto de mercado es favorable: Google ya adquirió la mitad de la producción de Arc, el boom de centros de datos de inteligencia artificial dispara la demanda eléctrica y otras compañías del sector, como General Fusion y TAE Technologies, ya cotizan o están en proceso de fusión societaria. CFS buscaría así aprovechar una ventana de inversión que podría no permanecer abierta indefinidamente.
