Un equipo internacional de investigadores ha confirmado que la Saxifraga candelabrum, una planta alpinas que Charles Darwin describió en 1875 como carnívora, es en realidad una letal devoradora de insectos. Este hallazgo, publicado en la revista Nature, resuelve un misterio botánico que Darwin no pudo demostrar antes de su muerte. El estudio demuestra que la planta no atrapa insectos por accidente, sino que emite compuestos volátiles para atraer selectivamente a dípteros pequeños, evitando así a sus polinizadores principales.
El análisis de 45 especímenes históricos reveló que los pelos glandulares de la planta están recubiertos de una sustancia pegajosa y secretan fosfatasa, una enzima que digiere activamente a las presas. Mediante pruebas con moscas marcadas con nitrógeno-15, los científicos observaron que la planta absorbe el nitrógeno de los insectos digeridos, completando el ciclo de captura y nutrición. Este descubrimiento es significativo porque representa la primera planta carnívora confirmada dentro del orden de las saxifragales, ampliando el árbol de la vida botánico. Además, el análisis genómico revela una convergencia evolutiva a gran escala, mostrando que la Saxifraga candelabrum y otras líneas carnívoras célebres llegaron a las mismas soluciones biológicas a través de caminos evolutivos independientes.
