Christopher Nolan ha revelado las razones técnicas y narrativas que le llevaron a rodar ‘La Odisea’ íntegramente en formato IMAX de 65 mm, rompiendo su propia costumbre de reservar este soporte para secuencias puntuales. El director defiende que la relación de aspecto 1,43:1 de IMAX, mucho más vertical que el panorámico estándar, llena la visión periférica del espectador y genera una profundidad similar al 3D sin gafas, una cualidad imprescindible para transmitir la escala mitológica del poema de Homero. Para el realizador, se trataba de ofrecer al público «algo nuevo y emocionante», algo que ningún otro formato puede igualar.
La producción obligó a desarrollar equipos nuevos. El equipo creó una carcasa insonorizante bautizada como blimp para reducir el ruido de las cámaras IMAX, que normalmente dificulta la grabación de diálogos. La cámara resultante, llamada ‘The Keighley’ en honor a los veteranos ejecutivos de IMAX Patricia y David Keighley, pesa unos 136 kilos con la carcasa. El celuloide debía recargarse cada dos o tres minutos y un rollo de 45 minutos puede pesar 140 kilos y superar los 4.600 metros.
La apuesta tiene un coste de exhibición muy elevado: solo cerca de 40 salas en el mundo pueden proyectar IMAX en 70 mm con pantalla gigante. España carece de salas que combinen ambas tecnologías, por lo que el público verá versiones digitales con una imagen más recortada que pierde parte de la información capturada por Nolan en los márgenes del fotograma.
