Un ataque eficaz de China y Rusia contra la red de satélites de banda ancha Starlink, de SpaceX, se vuelve contra sus propios sistemas de comunicaciones, según exfuncionarios de defensa de EE. UU. y expertos en seguridad espacial consultados por Ars Technica. La advertencia llega una semana después de que tres medios europeos —The Insider, Der Spiegel y Le Monde— publicaran una investigación basada en documentos filtrados que describen una cooperación militar sino-rusa mucho más profunda de lo reconocido, con un eje específico en contramedidas contra Starlink.
Los papeles revisados por los reporteros proceden en parte de un Foro de Cooperación Técnico-Militar China-Rusia celebrado en 2023, con un sexto encuentro previsto para finales de este año en San Petersburgo. Incluyen presentaciones sobre defensa antiaérea y antimisil integrada, enjambres autónomos de munición merodeadora, blindajes de nueva generación y aviación militar. Los medios sostienen que la alianza ha pasado de la retórica compartida a un programa estructurado para construir armas que ninguno de los dos países podría desarrollar por sí solo.
Starlink, no obstante, presenta un objetivo extraordinariamente difícil. Cualquier intento de destruir los satélites implicaría generar una nube de restos orbitales que inutilizaría también los sistemas espaciales chinos y rusos. Los analistas subrayan que la red se ha vuelto esencial para navegación, alerta antimisil, comunicaciones y vigilancia del Ejército estadounidense, lo que convierte a las constelaciones comerciales en un pilar estratégico de creciente valor.
