Las autoridades chinas han mantenido reuniones durante el último mes con grandes tecnológicas del país, entre ellas Alibaba, ByteDance y Z.ai, para estudiar posibles restricciones al acceso desde el extranjero a sus modelos de inteligencia artificial más avanzados, incluidos algunos aún no lanzados. Según tres fuentes consultadas por Reuters, en esos encuentros se ha debatido limitar tanto versiones cerradas como abiertas y endurecer las consecuencias para filtraciones o robos de tecnología propietaria, que podrían llegar a tipificarse como delitos bajo la ley china de seguridad nacional. También se habrían planteado nuevas restricciones sobre quién puede financiar startups nacionales de IA.
La discusión se enmarca en el creciente peso global de la IA china desde la irrupción de DeepSeek R1, con modelos competitivos a costes bajos como Qwen, Doubao o GLM-5.2. China también estaría interesada en desarrollar sistemas de ciberseguridad equivalentes a los estadounidenses; el fundador de 360, Zhou Hongyi, ha defendido la necesidad de un Mythos propio.
El movimiento replicaría la lógica ya aplicada por Washington con los controles de exportación que llevaron a Anthropic a limitar Mythos y Fable 5. El artículo advierte de que cambiar de proveedor no elimina la dependencia si la capacidad crítica sigue bajo jurisdicción extranjera, y sitúa a Europa como observadora de un tablero bipolar en el que aún carece de un equivalente comercial y estratégico propio.
