China está desarrollando un marco regulatorio para gestionar los modelos de inteligencia artificial con pesos abiertos, una estrategia clave para competir con Estados Unidos en la carrera tecnológica. A diferencia de las grandes empresas estadounidenses, como OpenAI, Anthropic o Google, que mantienen sus modelos cerrados para controlar estrictamente sus capacidades y filtros de seguridad, China promueve la distribución de modelos de pesos abiertos. Esta aproximación permite a los usuarios ejecutar estos modelos localmente, reduciendo costes y aumentando la accesibilidad, lo que busca debilitar económicamente a sus competidores occidentales.
Sin embargo, la apertura total de los pesos plantea riesgos significativos de seguridad, ya que permite a los usuarios modificar el código, debilitar barreras de protección o redistribuir versiones alteradas. Para mitigar estos peligros, un informe reciente de investigadores chinos, publicado por el SCMP, propone la implementación de un proceso de seis etapas. Este protocolo exige a los laboratorios evaluar los riesgos iniciales, identificar vulnerabilidades, aplicar medidas de mitigación y verificar la seguridad antes de publicar cada modelo. Esta iniciativa refleja el intento de China de establecer estándares específicos para la IA de pesos abiertos, buscando un equilibrio entre la innovación abierta y la seguridad nacional, un desafío que la industria global debe abordar para regular el despliegue de estas tecnologías.
