China ordena a Tesla reparar casi 3 millones de coches por fallos en puertas y sistema de monitoreo del conductor
El regulador chino de mercado, la Administración Estatal para la Regulación del Mercado, anunció el pasado viernes la mayor retirada de vehículos de la historia de Tesla en China: cerca de 2,98 millones de unidades de los modelos Model 3 y Model Y, fabricados en el país asiático entre 2019 y 2026, deberán ser modificados por problemas relacionados con las manijas electrónicas de las puertas y con el sistema de monitoreo del conductor. Se trata, según Wired, de la retirada de vehículos más grande jamás registrada para la marca estadounidense.
La primera de las dos campañas afecta a 2,98 millones de Model 3 y Model Y. El problema central son las manijas retráctiles electrónicas que, según los reguladores y varias demandas judiciales presentadas por familias de víctimas en Estados Unidos y China, dificultan la salida rápida de los pasajeros y obstaculizan las tareas de rescate. Cuando la batería de bajo voltaje del vehículo falla —una batería que no mueve el coche pero alimenta los ordenadores de a bordo, las pantallas y los propios mecanismos electrónicos de las puertas— los ocupantes pueden quedar atrapados.
Para corregir este defecto, Tesla deberá colocar etiquetas adhesivas de advertencia gratuitas en el interior de los vehículos, que ayuden a los pasajeros a localizar y utilizar las manijas mecánicas de emergencia, actualmente difíciles de identificar porque se mimetizan con el color del habitáculo. Además, la compañía desplegará una actualización de software por vía telemática (OTA) que bajará automáticamente todas las ventanillas en caso de colisión, facilitando la salida. Los coches ya matriculados quedan exentos de la prohibición total de manijas retráctiles que China aplicará a los modelos nuevos a partir del próximo año, aunque según Ars Technica esta moratoria solo se extiende hasta finales de 2028.
La segunda campaña de retirada afecta a 2,74 millones de vehículos, según Ars Technica, y se centra en el sistema de monitoreo del conductor. Hasta ahora, Tesla solo utilizaba un sensor de par en el volante para determinar si el conductor mantenía las manos agarradas y prestaba atención. La actualización de software incorporará la cámara interior del habitáculo para rastrear la mirada del conductor, una medida que los reguladores consideran más robusta.
Esta decisión llega después de que, según publicó Electrek, propietarios chinos de Tesla lograran burlar el sistema de monitoreo basado en cámara colocando una cabeza de muñeca frente a la óptica, lo que evidenciaba las limitaciones del sistema. Wired añade que el regulador chino también ha retirado del mercado cerca de 50.000 Model 3, Model X y Model S importados por un problema similar de monitoreo insuficiente en su tecnología de asistencia a la conducción, riesgo elevado de colisión. Algunos de estos vehículos se corregirán con software, pero otros requerirán nuevas cámaras en el habitáculo.
El alcance de la actuación regulatoria china va más allá de Tesla. En la misma jornada, el Gobierno chino retiró más de un millón de vehículos de ocho fabricantes nacionales —Beijing Automotive, Chery, Dongfeng, First Auto Works, Geely, Leapmotor, Xiaomi y Xp—por motivos también vinculados a las manijas de las puertas embutidas. China lleva años mostrando un enfoque más agresivo que otros países en la regulación de nuevas tecnologías del automóvil. Además de la próxima prohibición de las manijas totalmente retráctiles, en 2021 un organismo gubernamental ya había establecido normas más estrictas para la operación de vehículos autónomos y otro creó reglas específicas para los datos generados por los coches, cada vez más dependientes del software.
En Estados Unidos, según Bloomberg, el principal regulador de carreteras ha comenzado a examinar si necesita nuevas normas sobre el diseño de las manijas de las puertas, un movimiento que llega tras varias muertes atribuidas a este tipo de mecanismos. Tesla no respondió a la solicitud de comentarios de Wired.
Por el momento, la compañía de Elon Musk enfrenta una presión regulatoria creciente en su segundo mayor mercado mundial. Aunque la mayoría de las correcciones pueden realizarse mediante actualizaciones de software remoto, la colocación de las etiquetas de advertencia requerirá acceso físico a millones de vehículos, una operación logística de enorme envergadura. La decisión china podría convertirse en precedente para que otros países adopten medidas similares, especialmente después de que las familias de víctimas en EE.UU. hayan comenzado a litigar contra el fabricante. Con la mirada puesta en 2028, cuando expire la moratoria para los vehículos ya vendidos, Tesla tendrá que rediseñar sus manijas si quiere seguir cumpliendo con la normativa china.
