África instaló 4,5 GW de capacidad fotovoltaica en 2025, un aumento del 54% respecto al año anterior, impulsado por la expansión de proyectos en Sudáfrica, Nigeria y Egipto. Este crecimiento marca un cambio estructural en el continente, donde ocho países superaron los 100 MW instalados, frente a solo cuatro en 2024. La transición energética se define por una competencia estratégica entre Estados Unidos, que reactiva préstamos para proyectos de gas en Mozambique, y China, que ha exportado 16 GW de paneles solares al continente en 2025. Según el informe Africa Market Outlook for Solar PV 2026-2029, la combinación de solar y almacenamiento es la vía más viable para garantizar el acceso energético y la resiliencia climática. La Agencia Internacional de la Energía ya había señalado en 2022 que China dominaba el suministro de componentes clave para la energía solar, con una cuota superior al 80% en la fabricación de obleas y polisilicio. Esta dependencia tecnológica posiciona a China como el proveedor crítico de la infraestructura necesaria para la modernización energética africana, mientras que la administración de Estados Unidos busca asegurar su influencia en los recursos fósiles.
