China ha registrado más de siete millones de nuevas empresas de una sola persona en 2025, un aumento del 42% respecto al año anterior. Este fenómeno coincide con la adopción masiva de herramientas de inteligencia artificial que permiten a los jóvenes chinos desarrollar aplicaciones, gestionar marketing y tareas administrativas sin necesidad de un equipo. La cultura laboral intensa y las dificultades para encontrar empleo han convertido el emprendimiento individual en una vía de escape atractiva para muchos trabajadores.
Según un informe de 2026, tres de cada cuatro fundadores carecen de formación técnica, ya que la IA genera el 80% del código necesario. En Hangzhou, más de 2.000 empresas están catalogadas como 'AI+OPC' (One Person Companies). La infraestructura industrial china y los modelos de IA abiertos y baratos han reducido los costes de desarrollo, facilitando la conversión de ideas en productos físicos. Además, gobiernos locales como el distrito de Shangcheng ofrecen subvenciones y fondos de 1.000 millones de yuanes para atraer a emprendedores individuales.
Sin embargo, la viabilidad económica sigue siendo un desafío. Más de la mitad de las empresas unipersonales encuestadas facturan menos de 1.000 dólares al mes. Aunque la IA reduce el coste de prueba, no resuelve la dificultad de encontrar clientes dispuestos a pagar. El objetivo de estos emprendedores no es crear unicornios, sino lograr autonomía económica y evitar la dependencia del empleo tradicional.
