China está experimentando un auge en la construcción de centros de datos, impulsado por el proyecto “Eastern Data Western Compute” (EDWC) que busca descentralizar la infraestructura de computación y aprovechar energías renovables. La ciudad de Zhangjiakou, cerca de Beijing, se ha convertido en un punto focal de esta expansión, atrayendo inversiones tanto públicas como privadas debido a su proximidad a la capital y su acceso a energía solar y eólica. El proyecto, concebido para optimizar la distribución de centros de datos y reducir la dependencia de las áreas urbanas, ha generado una competencia política en la obtención de permisos de construcción, fomentando una especulación inmobiliaria y un uso considerable de energía, a menudo proveniente de fuentes no renovables como el carbón. Aunque se han invertido 6 mil millones de dólares en el plan EDWC, existen preocupaciones sobre la utilización real de estos centros de datos y la posibilidad de una sobreinversión similar a la observada
