China ha iniciado la construcción de una gran nodriza en el astillero Hudong-Zhonghua de Shanghái, diseñada específicamente para transportar y lanzar sus nuevos vehículos submarinos no tripulados de gran tamaño, conocidos como XXLUUV. Esta infraestructura, identificada mediante análisis de imágenes satelitales, resuelve una limitación crítica del programa chino: la capacidad de mover y recuperar estos vehículos de 35 a 45 metros de eslora, que son significativamente más grandes que los drones submarinos convencionales. El buque incorpora un hangar interior que puede alojar hasta cuatro unidades y un sistema de descenso vertical con 12 mecanismos para sumergir los prototipos directamente desde el agua. Esta solución permite a Pekín desplegar sus sistemas autónomos a distancias de cientos de kilómetros de sus bases costeras, reduciendo la dependencia de instalaciones fijas y aumentando la autonomía operativa. Aunque China no ha confirmado públicamente la función exacta de la nodriza, el desarrollo marca un hito en la carrera por la tecnología submarina autónoma, posicionando a los XXLUUV como herramientas de reconocimiento, vigilancia y posible transporte de cargas útiles, con proyecciones de alcance global incluyendo la costa occidental de Estados Unidos.
