El 15 de julio entró en vigor en China la normativa "Medidas provisionales para la administración de los servicios de integración de IA antropomórfica", aprobada en abril por la Administración del Ciberespacio y otros cuatro organismos tras un periodo de consulta pública. La norma no prohíbe la IA conversacional, sino específicamente los servicios diseñados para generar dependencia emocional continua, y fija obligaciones estrictas en contenido, diseño relacional y protección de datos.
Las grandes tecnológicas reaccionaron con cierres masivos. Su chatbot Doubao, con 345 millones de usuarios activos mensuales, desactivó las funciones de compañía y redirigió a los usuarios a Maoxiang; los historiales de conversación se eliminarán el 15 de octubre de 2026. Alibaba desconectó por completo el "modo compañero" de Qwen, y Tencent hizo lo propio con Yuanbao el 30 de junio. La app dedicada Miaoshi cerró el 14 de julio. Desde abril se habían retirado más de 14.000 productos de IA no conformes con los nuevos requisitos.
Entre las exigencias destaca la prohibición de que los asistentes induzcan a autolesiones o suicidio, de que fomenten en menores conductas peligrosas, y de un diseño que favorezca la adicción emocional. Todos los servicios deberán incluir recordatorios de que la IA es una máquina, avisos tras dos horas de uso continuado y un "modo menor" con filtros específicos. Las empresas que incumplan la normativa y provoquen daños graves a la salud o la vida de los usuarios afrontarán multas.
