Canadellanzará represalias comerciales equivalentes "dólar por dólar" contra Estados Unidos, tras el fracaso de las negociaciones bilaterales y la entrada en vigor de nuevos aranceles del 50% impuestos por la Administración Trump sobre aproximadamente 20.000 millones de dólares en exportaciones canadienses. Así lo anunció el primer ministro Mark Carney en un discurso televisado el sábado, apenas horas después de que expirara el plazo impuesto por Washington a medianoche del viernes.
El frente más sensible de la ruptura fue el sector automotriz. Según Carney, Estados Unidos ofreció inicialmente reducir los aranceles sobre los vehículos canadienses del 25% al 15%, pero en la recta final de las negociaciones aclaró que esa reducción no aplicaría a los camiones medianos y pesados. Esta condición, desconocida para Ottawa hasta etapas avanzadas del proceso, habría excluido del beneficio a modelos clave como las camionetas Ford F-350, F-450 y F-550 producidas en la nueva planta de Oakville (Ontario), resultado de una inversión de 5.000 millones de dólares de Ford, así como las Chevrolet Silverado fabricadas por General Motors en Oshawa. "Sin justificación", denunció Carney, quien calificó el cambio de "significativo" y aseguró que los términos estadounidenses habrían hecho "la producción canadiense más antieconómica con el tiempo".
Otro punto de fricción fue la demanda de Washington de incluir cláusulas que, según Canadá, restringían su capacidad para negociar acuerdos comerciales con terceros países y comprometían su soberanía. Carney fue taxativo: "Había cosas que no estábamos dispuestos a hacer. No estábamos preparados para comprometer la soberanía de Canadá ni socavar industrias clave. En resumen, pidieron demasiado y ofrecieron muy poco". La prensa canadiense también reportó desacuerdos sobre la cláusula de exclusión arancelaria para piezas y metales: Ottawa buscaba extender el beneficio al contenido canadiense, similar al que ya existe para el contenido estadounidense, mientras Washington se resistía. Sin esa extensión, la tasa efectiva promedio sobre los automóviles canadienses se habría situado en torno al 7,5%, considerada aún demasiado elevada para garantizar la sostenibilidad del sector.
Las represalias canadienses se concentrarán en sectores como el acero, los productos lácteos, los electrodomésticos y la electrónica, y entrarán en vigor el próximo 8 de septiembre, según Carney. Aunque las medidas alcanzarán solo alrededor del 5% de las exportaciones anuales canadienses a Estados Unidos, el primer ministro dejó clara la lógica de proporcionalidad: igualar los aranceles impuestos por Washington. Carney aseguró que Canadá estaba dispuesto a eliminar sus contramedidas si Washington reducía significativamente los suyos.
En su primera aparición pública tras el anuncio, Carney empleó un lenguaje deliberadamente confrontativo. Cuando se le preguntó por el tono bélico de sus declaraciones, respondió: "Estás en guerra cuando te atacan. Nos atacaron. Está bien. Tenemos reservas, resiliencia, un plan y concentración. Vamos a responder". El premier de Ontario, Doug Ford, respaldó la decisión y lanzó una de las críticas más duras al presidente estadounidense: "Trump es el tipo de persona que te robaría el dinero del almuerzo el primer día, la gorra el segundo y las zapatillas el tercero. No se puede confiar en él". La premier de Quebec, Christine Fréchette, sumó el apoyo de su provincia y consideró innegociables las cláusulas relacionadas con el etiquetado bilingüe y las políticas de protección de la cultura francesa, que Ottawa rechazó incluir en cualquier acuerdo.
Antes de la medianoche del viernes, el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, acusó a Canadá de haber rechazado finalizar un acuerdo en términos que, según él, habían sido acordados previamente. Carney respondió poco después, atribuyendo el fracaso a "cambios de último momento" introducidos por el lado estadounidense que calificó de injustos y que, en su opinión, ponían en duda la buena fe de Washington.
El comercio bilateral entre Canadá y Estados Unidos atraviesa así una nueva y grave turbulencia. Carney convocó a su gabinete por la tarde y realizó una reunión virtual con los primeros ministros provinciales y territoriales para coordinar los siguientes pasos. Aunque los mandatarios provinciales cerraron filas en torno al primer ministro, la cobertura de The Globe and Mail señala que ya emergen divergencias internas sobre la estrategia a seguir, especialmente en lo relativo a los programas de apoyo a empresas y trabajadores afectados por los aranceles. Por ahora, Ottawa no ha confirmado si las conversaciones comerciales se reanudarán; Carney se limitó a subrayar que Canadá responderá con determinación y se concentrará en lo que puede controlar: defender su soberanía y apuntalar su economía frente al proteccionismo estadounidense.
