Un análisis reciente parte de un comunicado de la Comisión Europea según el cual Meta no evaluó adecuadamente los riesgos de sus diseños adictivos sobre la salud física y mental de los usuarios, incluidos menores y adultos vulnerables. El autor contrasta esta advertencia con declaraciones del consejero delegado Mark Zuckerberg y la directora financiera Susan Li en la conferencia de resultados del tercer trimestre de 2024, en las que afirmaron que las mejoras en los sistemas de recomendación impulsados por inteligencia artificial habían incrementado el tiempo de uso un 8% en Facebook y un 6% en Instagram durante ese año. A escala de Meta, ese aumento podría traducirse en más de cien millones de horas adicionales diarias, plantea el texto, dedicadas en muchos casos al desplazamiento compulsivo por contenidos.
El argumento sostiene que el modelo de negocio de las redes sociales basadas en publicidad vincula directamente la retención de usuarios con los ingresos, lo que ha llevado a la compañía a optimizar de forma agresiva el engagement. El autor critica la falta de reflexión interna sobre el impacto de estas prácticas y sugiere que versiones menos agresivas de Instagram y Facebook podrían ser productos más éticos. Asimismo, expresa su esperanza de que la regulación europea, pese a su mala fama, marque el camino hacia sistemas más responsables. El texto es una opinión firmada, no una noticia, y presenta la postura crítica de un observador externo sobre la economía de la atención.
