Café altera el intestino y el cerebro, revela estudio

Fuentes: Habitual coffee intake shapes the gut microbiome and modifies host physiology and cognition - Nature Communications

El café, una bebida popular con numerosos beneficios para la salud ya conocidos (reducción del riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades hepáticas, cardiovasculares, Parkinson y depresión, e incluso Alzheimer), está demostrando una conexión aún más profunda con nuestro bienestar a través de su impacto en el microbioma intestinal y el eje microbiota-intestino-cerebro. Un estudio reciente publicado en Nature Communications ha revelado cómo el consumo habitual de café altera la composición de la microbiota intestinal, incluso de forma reversible, y cómo estas alteraciones se relacionan con cambios en la cognición y el comportamiento.

¿Cómo funciona? El café contiene compuestos como cafeína, polifenoles (ácidos fenólicos), diterpenos y melanoidinas, que interactúan con el microbioma intestinal. El estudio encontró que los bebedores de café presentan una mayor abundancia de especies como Cryptobacterium y Eggerthella, y una menor presencia de metabolitos como el ácido indólico-3-propiónico, el aldehído indólico-3-carboxílico y el neurotransmisor GABA (ácido gamma-aminobutírico). Estos cambios en el microbioma se observaron incluso cuando se retiró el café y luego se reintrodujo, demostrando una respuesta aguda del microbioma independiente de la cafeína.

¿Para qué sirve y quién lo usaría? La investigación sugiere que el perfil del microbioma podría ser un indicador de los patrones de consumo de café. Esto podría ser útil para personalizar recomendaciones dietéticas, comprender mejor los efectos del café en la salud individual y desarrollar intervenciones dirigidas a mejorar la salud intestinal y cognitiva. Investigadores en nutrición, microbiología, neurociencia y desarrollo de alimentos podrían encontrar esta información valiosa.

Consideraciones importantes: La variabilidad individual en el metabolismo de los compuestos del café, influenciada por el propio microbioma, es un factor clave. Los resultados sugieren que el café puede afectar la impulsividad, la reactividad emocional y la memoria, aunque estos efectos pueden variar entre individuos. Además, si bien el estudio identificó nueve metabolitos clave vinculados al microbioma y la cognición, se necesita más investigación para comprender completamente los mecanismos subyacentes. Las alternativas a considerar incluyen la investigación de otros alimentos prebióticos que puedan modular el microbioma de manera similar, o la exploración de diferentes tipos de café y métodos de preparación para minimizar los efectos negativos potenciales.