El próximo 12 de agosto, millones de personas en el hemisferio norte tendrán la oportunidad de presenciar un eclipse solar total, un fenómeno astronómico que, según los expertos, difficilement se repite en la vida y que muchos querrán inmortalizar con sus teléfonos móviles. Sin embargo, detrás de la aparente sencillez de apuntar y disparar se esconden riesgos reales tanto para los ojos como para los sensores de las cámaras, así como una serie de recomendaciones técnicas que conviene conocer antes de que llegue el momento crucial.
La fase de totalidad del eclipse apenas durará un par de minutos en el mejor de los casos. Aunque los eclipses históricos más largos han alcanzado alrededor de siete minutos, lo habitual es que sean mucho más breves. Por esa razón, numerosos astrónomos aficionados y profesionales recomiendan, para quien nunca ha vivido uno, no hacer fotografías y limitarse a observar el fenómeno a simple vista, siempre con gafas homologadas. No hacerlo significa perder una experiencia que, según relatan veteranos como la cazadora de eclipses Leo Hernández, provoca una emoción tan intensa que los asistentes suelen acabar llorando de alegría.
Ahora bien, si el usuario tiene claro que las imágenes formarán parte esencial de su experiencia, no hay nada de malo en intentarlo, siempre con las precauciones adecuadas. La principal advertencia tiene que ver con los sensores de imagen de los teléfonos. A diferencia del ojo humano, que cuando mira la pantalla del móvil no recibe una luz directa peligrosa, los sensores CMOS y similares de los smartphones están diseñados para capturar escenas habituales: paisajes con el sol de fondo, amaneceres o atardeceres. Si se les expone directamente al Sol durante varios segundos, algo imprescindible para lograr una buena toma, pueden sufrir daños irreversibles. La situación se agrava en el caso de cámaras réflex, telescopios o prismáticos, cuyos objetivos pueden concentrar la luz y dañar también la retina si se mira a través de ellos sin filtro.
Para proteger el smartphone, la opción más recomendable es adquirir un filtro solar específico para la lente, disponible en tiendas especializadas y plataformas de comercio electrónico. Quienes opten por una solución casera pueden recortar una de las lentes de unas gafas de eclipse homologadas y colocarla con cinta adhesiva delante del objetivo, aunque la calidad de la imagen será inferior. En cualquier caso, el filtro debe retirarse exclusivamente durante la fase de totalidad, cuando la Luna cubre completamente el Sol y la corona se hace visible.
En cuanto a los parámetros de disparo, la NASA recomienda para las fases parciales una apertura fija de f/8 a f/16 y velocidades de obturación entre 1/1000 y 1/4 de segundo. Durante la totalidad, con el filtro ya retirado, sugiere mantener la apertura y variar las exposiciones entre 1/1000 y 1 segundo para capturar el amplio rango de brillo de la corona. Estas recomendaciones, no obstante, están pensadas para cámaras réflex o sin espejo. En el caso de los teléfonos móviles, lo más práctico es utilizar el modo automático y seguir algunos consejos básicos: disparar a la máxima resolución que permita el sensor, aprovecharlo para recortar después, y utilizar únicamente el zoom óptico del dispositivo, cuyo límite suele situarse en torno a los 3x, evitando el zoom digital, que degrada la imagen.
Entre los accesorios más útiles destaca un mando a distancia disparador, que permite tomar la foto sin tocar el teléfono y minimizar vibraciones. También se pueden acoplar teleobjetivos externos, aunque los modelos universales suelen ofrecer resultados discretos. Algunos teléfonos de gama alta recientes, como los OPPO Find X9 Pro y X9 Ultra o el Vivo X300 Pro, incorporan sistemas ópticos avanzados que prometen mejores capturas en este tipo de escenarios mediante el uso de ópticas profesionales acoplables.
En definitiva, el eclipse del 12 de agosto representa una oportunidad excepcional, pero exige planificación. Protegerse los ojos, proteger el sensor del móvil, practicar antes con los ajustes del dispositivo y, sobre todo, no olvidar que pocos minutos de totality son un espectáculo irrepetible. La cámara debería ser una herramienta para recordarlo, nunca un obstáculo para disfrutarlo.
