Burnout crónico tras un divorcio: cuando el trabajo propio avanza pero el de cliente se paraliza

Fuentes: I cannot survive from burnoutT3

Un profesional independiente relata cómo un burnout sufrido hace dos años, seguido de un divorcio y un traslado a otra ciudad, ha alterado de forma persistente su relación con el trabajo remunerado. Vive solo y mantiene a siete gatos. Consigue clientes con relativa facilidad gracias a su experiencia, pero los pierde en pocos meses porque solo logra dedicar entre cinco y seis horas semanales a los proyectos que le generan ingresos, a pesar de entregar código de alta calidad y resolver los problemas centrales de cada encargo. En paralelo, desarrolla sin descanso sus propios proyectos secundarios.

Tras dos años intentando imponer disciplina, elaborar planes detallados y reiniciar el proceso en repetidas ocasiones, arrastra una deuda considerable y apenas consigue cubrir sus gastos del día a día. Algunos días logra avanzar con solidez; el resto, la productividad cae. Ha probado las recomendaciones habituales para gestionar el burnout sin resultado apreciable y se pregunta si el agotamiento se ha convertido en un hábito, una excusa o una forma de autosabotaje. Su mensaje, dirigido a una comunidad en línea, busca rutinas o métodos prácticos que hayan funcionado a personas en una situación parecida.