Bretaña arrancó miles de kilómetros de setos para modernizar su agricultura y décadas después descubre que frenaban la erosión

Fuentes: Francia arrancó 12.000 kilómetros de setos porque estorbaban a los tractores. Décadas después descubrió que frenaban algo mucho peor

A partir de los años cincuenta, Francia promovió en Bretaña una concentración parcelaria que arrasó setos, taludes y humedales para crear grandes campos aptos para el tractor. El proceso, conocido como remembrement, permitió a la región convertirse en una potencia agroindustrial: con apenas el 6% del territorio metropolitano francés concentra el 56% de los cerdos, el 40% de las aves y el 20% de la leche del país. Sin embargo, la transformación borró alrededor del 70% del entramado de bocage, lo que equivale a más de 40.000 kilómetros de setos perdidos, con una oleada concreta que habría eliminado unos 12.000 kilómetros de barreras vegetales.

Estudios posteriores han demostrado que aquellas estructuras no eran simples límites entre fincas: ralentizaban la escorrentía, favorecían la infiltración del agua y retenían sedimentos, nutrientes y contaminantes agrícolas antes de que llegasen a los ríos. Sin ellas, la lluvia erosiona los suelos con mayor facilidad y el nitrógeno, los nitratos y los pesticidas llegan más rápidamente a los cauces, un problema especialmente grave en una región con más de cien millones de cabezas de ganado y una presión agrícola intensiva que ya genera excedentes de nitrógeno. Lejos de limitar la acción del agua, la eliminación del bocage intensificó la erosión y la contaminación de las aguas bretonas.