BP anunció beneficios trimestrales de 4.200 millones de libras, frente a 1.700 millones hace un año y muy por encima de las previsiones de los analistas, impulsados por la subida del crudo tras la interrupción del tráfico en el estrecho de Ormuz durante el conflicto con Irán. Por esa vía circula normalmente una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado mundial, y los ataques en la zona provocaron un repunte de los precios de referencia. Las cifras corresponden al primer trimestre completo del conflicto.
Shell presentó unos beneficios semestrales de 12.600 millones de libras, un 70% más, y calificó el trimestre como su mejor resultado en cuatro años gracias al efecto del conflicto. Saudi Aramco, el mayor productor mundial, anunció un aumento del 44% en sus beneficios.
Grupos ecologistas como Greenpeace y Friends of the Earth criticaron los resultados y pidieron a los Gobiernos reforzar los impuestos sobre los beneficios extraordinarios del sector y acelerar la inversión en renovables. BP, además, ha reafirmado su compromiso de expandir la producción de combustibles fósiles, revirtiendo planes anteriores de reducir eloutput. En paralelo, Europa atraviesa olas de calor mortales e incendios; Inglaterra y Gales registraron su julio más seco, con cerca de la mitad de Inglaterra en sequía oficial.
