Los centros de datos planificados en Australia podrían eludir las estrictas reglas que impulsa el primer ministro Anthony Albanese si consiguen las aprobaciones antes de que la legislación entre en vigor el próximo año, según advierten expertos. Albanese buscará un acuerdo con el gabinete nacional el miércoles para imponer regulaciones federales que obliguen a los centros de datos a no elevar los precios energéticos, cubrir su demanda eléctrica con renovables, asumir los costes de conexión y minimizar el uso de agua, además de ubicarse lejos de viviendas, escuelas y zonas agrícolas.
El operador del mercado energético australiano (Aemo) informó el martes de que hay 225 centros de datos en desarrollo, con una demanda eléctrica prevista de pasar de 5 a 34 teravatios hora en 2036. Aunque más del 40% de los proyectos desde el informe de 2025 se han caído o retrocedido, algunos podrían aprobarse antes de las nuevas normas.
El Gobierno de Nueva Gales del Sur examina ahora un proyecto de 90 MW a unos 9 kilómetros del centro de Sídney, bautizado Project Mars, promovido por Goodman Group, que prevé consumir 3,5 megalitros diarios de agua. Grupos vecinales como Lane Cove Responsible Planning piden una moratoria de aprobaciones hasta que rija la nueva normativa. La investigadora Crystal Legacy, de la Universidad de Melbourne, advierte de que los desarrolladores intentarán aprobar proyectos antes de que entren en vigor las nuevas reglas, a riesgo de provocar un fuerte rechazo político.
