El primer ministro australiano, Anthony Albanese, aprovechará la reunión del gabinete nacional del miércoles para intentar aplacar la creciente oposición de los estados conservadores a los controles federales sobre los centros de datos, en un momento en que la demanda eléctrica de estas instalaciones se proyecta multiplicarse por siete en la próxima década. El líder laborista anunciará una ley de gran alcance prevista para el año próximo que establecerá reglas de copyright para empresas de inteligencia artificial, fijará estándares de seguridad y formación y obligará a los operadores a no encarecer la energía, sufragar sus infraestructuras y minimizar el uso de agua. La propuesta busca consenso con los estados, pero Queensland y el Territorio del Norte ya han rechazado la exigencia de alimentar los centros de datos solo con renovables. Según el operador AEMO, Australia cuenta con 165 centros de datos operativos y 225 en desarrollo, y el consumo del sector podría pasar de 5 a 34 teravatios hora en 2035-36, hasta alcanzar el 13 % de la demanda nacional. La directora del Climate Council, Amanda McKenzie, advirtió de que el país dispone de una sola oportunidad para fijar reglas que eviten que ese crecimiento tensione la red y eleve la contaminación. La agenda del gabinete incluye además la compra nacional de armas de fuego, medidas contra la violencia de género, la crisis de gripe aviar H1 y el reparto del IVA entre estados.
