Astronautas regresan a la EEI tras pausarse la reparación de la fuga de aire
La NASA ordenó este viernes a los cinco astronautas estadounidenses que se encontraban refugiados en la nave SpaceX Crew Dragon, acoplada a la Estación Espacial Internacional (EEI), regresar al complejo orbital luego de que la agencia espacial rusa Roscosmos decidiera suspender temporalmente las tareas de reparación de una fuga de aire detectada en el módulo de servicio Zvezda. La medida, que duró aproximadamente una hora, refleja la creciente preocupación por el deterioro estructural de un módulo ruso que arrastra problemas de hermeticidad desde hace años.
Según informó la portavoz de la NASA, Bethany Stevens, a través de publicaciones sucesivas en la red social X, Roscosmos descubrió nuevas fisuras en el llamado túnel de transferencia PrK, ubicado dentro del módulo Zvezda, y decidió iniciar una "operación de reparación extensiva". Como medida preventiva, la NASA instruyó a los cuatro miembros de la misión SpaceX Crew-12 —dos astronautas de la NASA, uno de la Agencia Espacial Europea (ESA) y un cosmonauta ruso— junto al astronauta estadounidense Chris Williams, a adoptar una "postura de seguridad elevada" dentro de la cápsula Dragon, que funciona como refugio seguro ante posibles contingencias.
No obstante, poco más de una hora después del primer anuncio, Stevens publicó un segundo comunicado en el que confirmó que Roscosmos había decidido pausar los trabajos de reparación para evaluar "mediciones y datos adicionales". Ante este cambio de planes, la NASA ordenó al equipo estadounidense poner fin a los procedimientos de refugio y retomar las operaciones planificadas a bordo de la estación. "Esperamos trabajar con Roscosmos en un enfoque colaborativo para abordar las fugas", señaló la portavoz en su declaración, recogida por la BBC.
De acuerdo con el reporte de TechCrunch, en estos momentos hay diez personas a bordo de la EEI. Además de los cinco astronautas estadounidenses y el cosmonauta de Crew-12, la estación acoge a otros tres tripulantes —un astronauta de la NASA y dos cosmonautas— que llegaron en noviembre pasado a bordo de una misión Soyuz rusa. La composición mixta de la tripulación subraya la naturaleza multinacional del programa, pero también evidencia la interdependencia operativa entre las agencias que mantienen en funcionamiento el complejo orbital.
Las fisuras en el módulo Zvezda no son un problema nuevo. La propia Stevens reconoció el viernes que las grietas "siempre han sido una preocupación que la NASA observa muy de cerca". El módulo de servicio, pieza clave del segmento ruso de la estación, ha sido objeto de múltiples intervenciones a lo largo de los últimos años para intentar sellar las fugas que comprometen la presión interna del habitáculo. La decisión de refugiar a la tripulación en la Dragon, aunque breve, ilustra la gravedad con la que la NASA evalúa cualquier anomalía en esa zona del complejo.
Este episodio se produce en un momento particularmente delicado para el futuro de la Estación Espacial Internacional. Bajo el liderazgo de su nuevo administrador, Jared Isaacman, la NASA ha intensificado los esfuerzos para reemplazar la envejecida estación por módulos comerciales a finales de esta década, según una publicación de TechCrunch. El programa busca garantizar la continuidad de la presencia humana en órbita baja una vez que la EEI concluya su vida útil, prevista originalmente para 2024 pero extendida formalmente hasta 2030.
La colaboración entre la NASA y Roscosmos, aunque funcional, atraviesa tensiones derivadas del contexto geopolítico actual. Pese a las sanciones y la congelación de buena parte de la cooperación bilateral en materia espacial tras la invasión rusa de Ucrania, el mantenimiento de la EEI sigue siendo uno de los pocos espacios donde ambas agencias trabajan de manera conjunta. La gestión del incidente del viernes, con comunicaciones transparentes y coordinadas a través de canales oficiales, sugiere que ese compromiso operativo se mantiene, al menos por ahora.
Por el momento, la NASA y Roscosmos continúan intercambiando datos para determinar el alcance real de las nuevas fisuras y planificar una intervención más definitiva. Mientras tanto, la tripulación ha regresado a sus actividades regulares en la estación, aunque la vigilancia sobre el módulo Zvezda seguirá siendo una prioridad para ambas agencias. El próximo parte informativo podría arrojar luz sobre la magnitud del problema y los plazos previstos para una reparación definitiva, en un contexto donde cada anomalía recuerda la urgencia de planificar una transición hacia una nueva generación de estaciones espaciales.
