Asana ha completado en apenas dos semanas un proyecto de ingeniería que la compañía había estimado en al menos cinco años de trabajo y alrededor de 6 millones de dólares. La empresa utilizó Codex, la herramienta de programación basada en modelos de OpenAI, para eliminar Enzyme, un sistema de pruebas obsoleto que bloqueaba la modernización del frontend de su plataforma de gestión del trabajo.
Los ingenieros de Asana partieron de una instrucción de cinco frases. Hasta cuatro agentes de código trabajaron en paralelo, cada uno sobre una copia independiente del repositorio. Un ingeniero revisaba el progreso dos veces al día y aprobaba cada cambio propuesto. El coste total de modelos e infraestructura ascendió a unos 12.000 dólares, frente a los aproximadamente 6 millones que preveía el plan inicial basado en personal.
Más allá del ahorro económico, la experiencia ha cambiado la percepción de la compañía sobre qué proyectos de software de larga duración son asumibles. Con la migración de Enzyme completada, Asana prevé aplicar el mismo enfoque a otras migraciones, reescrituras de código y mejoras de rendimiento que hasta ahora consideraba inviables. La compañía enmarca el resultado como una manera de liberar a sus ingenieros para tareas de mayor valor añadido, manteniendo la supervisión humana sobre cada cambio.
