La Oficina de Gestión y Presupuesto (OMB) de Estados Unidos propuso a finales de mayo una nueva normativa que regiría la gestión de las subvenciones federales, incluidas las que financian la mayor parte de la investigación científica del país. Si se aprueba, la norma convertiría las prioridades políticas en el factor determinante de qué ciencia se financia y desplazaría a los expertos en la toma de decisiones, permitiendo además la cancelación discrecional de grants y añadiendo burocracia para actividades básicas como publicar artículos o asistir a congresos.
Antes de su entrada en vigor, la propuesta debe completar un proceso de comentarios públicos, con fecha límite el lunes 13 de julio. El editorial de Ars Technica, firmado por su redacción, explica por qué la iniciativa es especialmente peligrosa —sustituye la revisión por pares, da la última palabra a cargos políticos de designación política y permite cancelaciones unilaterales— y anima a científicos y ciudadanía a enviar observaciones a través del portal regulations.gov. La OMB justifica los cambios como un esfuerzo por mejorar la transparencia, la rendición de cuentas y la supervisión, y reducir la carga administrativa de los beneficiarios.
