Ariana Grande presentó el lunes una demanda en el Tribunal Superior del Condado de Los Ángeles contra los hackers, aún no identificados, que habrían robado y difundido contenido privado de la artista. La demanda, que nombra a los acusados como "John Doe 1 y John Does 2 a 100", busca descubrir la identidad de estos individuos, a los que califica de "desaprensivos".
Según el texto legal, solo en 2023 se hackearon, robaron y filtraron 45 canciones inéditas de Grande, y desde su debut musical en 2011 se han producido cientos de filtraciones similares. El material sustraído incluye masters y demos aún en producción, grabaciones de sesiones en estudio, vídeos musicales, fotografías y vídeos entre bambalinas y descartes de sesiones de fotos.
La demanda acusa a los hackers de vender el contenido y de publicarlo en plataformas como X, TikTok y YouTube, y denuncia una invasión de su intimidad y una vulneración de la Ley Integral de Acceso a Datos y Fraude de California, una normativa contra el acceso no autorizado a equipos informáticos. La artista alega que los atacantes han repetido sus acciones contra productores y fotógrafos con los que colabora: en 2019 robaron sus fotos desde la cuenta de Dropbox de un fotógrafo, en 2020 obtuvieron metraje inédito del dispositivo móvil de un productor y en 2024 unos estafadores usaron correos de phishing para hacerse con fotos de un técnico.
