Apple atraviesa dificultades para fabricar su primer iPhone plegable a la escala prevista, según fuentes de la cadena de suministro consultadas por Nikkei Asia. La producción inicial se limita a varios cientos de unidades diarias, muy por debajo de las decenas de miles que la compañía necesitaría para alcanzar su objetivo de fabricar entre 8 y 10 millones de terminales durante los próximos meses.
El smartphone se presentará el 9 de septiembre en la primera keynote de John Ternus como nuevo director general de la compañía. La fabricación se encuentra aún en fase de arranque, por lo que la capacidad actual no será la definitiva, según las mismas fuentes.
Nikkei Asia atribuye las limitaciones no a la falta de componentes ni a fallos de diseño, sino al exigente nivel de calidad autoimpuesto por Apple. Hace un mes, la firma puso en marcha una ronda de verificación adicional en las fábricas para asegurarse de que el dispositivo pudiese producirse a gran escala tal como fue diseñado, retrasando el inicio de la producción comercial.
Los requisitos técnicos son especialmente estrictos: Apple busca maximizar los ciclos de plegado de la pantalla flexible para prolongar la durabilidad, exige la máxima planitud del panel y una bisagra muy robusta. Estas exigencias están lastrando la productividad de la cadena de fabricación.
Apple entra en el mercado de los móviles plegables más tarde que rivales como Samsung y Huawei, lo que hace crucial presentar un producto a la altura de las expectativas. Además, Huawei lanzará su nueva generación de móviles con triple pliegue el próximo lunes, solo dos días antes de la keynote de Apple, en un contexto de creciente presión competitiva.
