Apple ampliará su inversión en Broadcom para producir miles de millones de chips en EE. UU.

Fuentes: Apple to increase spend with Broadcom to produce billions more U.S. chips, techcrunch.com, xataka.com

Apple ampliará su inversión en Broadcom para producir miles de millones de chips en EE. UU.

Apple anunció este martes 8 de julio de 2026 un nuevo acuerdo plurianual con Broadcom valorado en más de 30.000 millones de dólares para diseñar y producir componentes de silicio personalizados y tecnologías de conectividad inalámbrica avanzadas en territorio estadounidense. El compromiso, el más grande firmado hasta la fecha dentro del Programa de Manufactura Americana (AMP) de la compañía, contempla la fabricación de más de 15.000 millones de chips en EE. UU. y la creación de cientos de empleos, según el comunicado oficial emitido desde Cupertino.

El corazón del acuerdo se sitúa en Fort Collins, Colorado, donde Broadcom destinará 1.500 millones de dólares en inversión de capital para expandir y modernizar sus instalaciones. En esta planta se producirán componentes de radiofrecuencia de última generación, incluidos los filtros FBAR —dispositivos esenciales para que los productos de Apple puedan conectarse a redes móviles, Wi-Fi y Bluetooth— junto con otras tecnologías inalámbricas avanzadas. Ni Apple ni Broadcom han precisado cuándo estará operativa la nueva capacidad ampliada.

El anuncio llega apenas dos días después de que Broadcom informara a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) sobre la firma de nuevos acuerdos a largo plazo con Apple para desarrollar chips personalizados tipo ASIC —circuitos integrados de aplicación específica, cada vez más utilizados en cargas de trabajo de inteligencia artificial— que se extenderán hasta 2031, según informó Reuters. Los 30.000 millones de dólares anunciados ahora ponen cifras concretas sobre esos acuerdos de largo plazo que permanecían en el marco regulatorio.

Este movimiento se inscribe en una estrategia más amplia. Apple se comprometió en 2025 a invertir 600.000 millones de dólares en la economía estadounidense durante los próximos cuatro años, una promesa realizada bajo la presión de la Administración de Donald Trump, que el año anterior había amenazado con imponer aranceles del 25% a los iPhone si la empresa no trasladaba más producción a suelo estadounidense. Trump finalmente revirtió esa política, y el ensamblaje del iPhone continúa realizándose en el extranjero. El acuerdo con Broadcom representa, por tanto, la culminación parcial de aquella promesa, aunque el ensamblaje final del dispositivo insignia de Apple sigue sin regresar a EE. UU.

El contexto no es nuevo. Tal como recuerda el Financial Times, Apple ya realizó una promesa similar durante el primer mandato de Trump, cuando se comprometió a invertir 350.000 millones de dólares en el país. Algunos analistas han cuestionado la naturaleza de estos compromisos, señalando que en ocasiones se trata de agregaciones de gastos operativos existentes más que de inversiones netas completamente nuevas. En este caso, el comunicado de Apple no detalla qué proporción de los 30.000 millones corresponde a nuevo gasto frente a compromisos ya planificados.

Las voces oficiales de ambas compañías han destacado el carácter estratégico de la alianza. Tim Cook, consejero delegado de Apple, afirmó que "los componentes de vanguardia fabricados en Fort Collins son esenciales para ofrecer el increíble rendimiento y conectividad que esperan nuestros clientes" y agradeció al presidente y su administración "su apoyo a proyectos importantes como este". Por su parte, Hock Tan, presidente y CEO de Broadcom, destacó la "fuerte apuesta compartida por la innovación estadounidense" y celebró la expansión de su huella de fabricación en Colorado.

Desde una perspectiva crítica, el número de empleos prometidos —"cientos", según la comunicación oficial— resulta modesto si se compara con los 30.000 millones de dólares del acuerdo, una observación que ya ha sido señalada por medios especializados. Esta desproporción entre inversión económica y creación de empleo directo es habitual en la industria de semiconductores, caracterizada por su alta intensidad de capital y baja densidad de mano de obra, pero plantea interrogantes sobre el impacto laboral tangible de estos anuncios.

En definitiva, el acuerdo entre Apple y Broadcom refuerza la tendencia de la industria tecnológica a situar la cadena de suministro de semiconductores como eje central de su relación con el Gobierno estadounidense. Con la vista puesta en 2031, el horizonte del contrato, queda por ver si estos compromisos se traducirán en un reposicionamiento real de la producción de chips avanzados en EE. UU. o si, como en ocasiones anteriores, quedarán en gran medida como declaraciones de intenciones con efecto limitado sobre la geografía productiva global de la tecnología.