Apple ha presentado una nueva solicitud judicial en la que acusa a OpenAI de destruir pruebas en el litigio por supuestos secretos comerciales que enfrenta a ambas compañías. En un documento presentado esta semana ante un tribunal federal, la firma de Cupertino solicita un descubrimiento acelerado de pruebas ("expedited discovery") argumentando que existe un "riesgo real" de que se estén eliminando evidencias forenses clave.
El caso gira en torno a tres exempleados de Apple que recientemente se unieron a OpenAI, entre ellos Chang Liu, ex ingeniero senior de sistemas eléctricos de Apple que dejó la compañía en enero para incorporarse a la startup de inteligencia artificial. Apple acusa a Liu de haber explotado un fallo de seguridad para descargar archivos confidenciales de ingeniería incluso después de su salida, y de haber conservado una MacBook propiedad de la empresa.
Según la presentación judicial, los abogados de Liu entregaron finalmente el portátil a Apple el pasado 21 de agosto, a pesar de que OpenAI lo tenía en su poder desde el inicio del litigio en julio. La compañía de Cupertino asegura que no inspeccionó el dispositivo durante semanas y que, cuando finalmente lo hizo, eligió "ignorar" la evidencia en lugar de analizarla formalmente, al tiempo que "avanzaba teorías de que los datos del dispositivo las descartaban".
El análisis forense inicial reveló, según Apple, cuatro hallazgos especialmente sensibles. En primer lugar, Liu no solo descargó un esquema confidencial de circuitos de Apple, sino que lo utilizó en su trabajo en OpenAI, concretamente mediante la herramienta de simulación eléctrica LTspice. En marzo, Liu habría indicado que su "agente" de inteligencia artificial había aprendido a ejecutar LTspice y revisar los resultados. Apple advierte que cuando información confidencial se introduce en un modelo de IA que aprende de ella, pueden generarse "usos irreversibles y en propagación continua" del secreto comercial.
En segundo lugar, Liu y otras personas en OpenAI eran "perfectamente conscientes" de su acceso continuado al sistema de almacenamiento en la nube de terceros de Apple, al menos según la acusación. En tercer lugar, al conocer en junio la investigación interna de Apple, Liu envió instrucciones a una colega de OpenAI para destruir evidencia, y ella confirmó que cumpliría. Y en cuarto lugar, Liu utilizó una herramienta en OpenAI que comparte nombre con una aplicación interna de ingeniería de Apple.
Apple argumenta que registros, metadatos e historiales de uso son artefactos "transitorios" susceptibles de ser sobrescritos o destruidos, lo que justifica la urgencia del descubrimiento acelerado. La empresa solicita además acceso a un Mac mini donde Liu habría ejecutado las simulaciones, y que se sincronizó vía iCloud con el portátil retenido.
Por su parte, OpenAI rechaza de plano la versión de Apple. En su propia presentación, la compañía sostiene que "este litigio es un lío del que Apple es responsable", criticando el proceso de salida de empleados de la firma tecnológica y defendiendo que "no hay evidencia de que Liu accediera a información de Apple por medios indebidos ni con fines impropios", añadiendo que su exempleado "no necesita la información confidencial de Apple". OpenAI también ha solicitado previamente la desestimación del caso.
El conflicto se enmarca en una disputa más amplia sobre el presunto robo de secretos comerciales para desarrollar un dispositivo de inteligencia artificial en OpenAI. Apple presentó la demanda en julio y, semanas después, solicitó una medida cautelar preliminar junto con su petición de descubrimiento acelerado, renovada en varias ocasiones. La tensión entre ambas partes se ha intensificado tras las últimas revelaciones, con Apple hablando de evidencia "escandalosa" y OpenAI acusando a su rival de "expediciones de pesca".
De cara a las próximas semanas, el tribunal deberá decidir si concede el descubrimiento acelerado y si ordena nuevas inspecciones forenses, en un caso que podría sentar precedentes sobre los límites entre la movilidad del talento tecnológico y la protección de propiedad intelectual en la era de la inteligencia artificial.
