Anthropic, la empresa de inteligencia artificial fundada por exempleados de OpenAI, ha lanzado un explorador interactivo de escenarios económicos que permite a cualquier persona visualizar cómo la IA podría transformar el empleo, los salarios y el crecimiento de Estados Unidos de aquí a 2030. La herramienta, desarrollada por el equipo de Economía de la compañía, combina un modelo econométrico basado en tareas con las predicciones de los propios usuarios y los resultados de una encuesta a más de 10.000 estadounidenses.
El modelo parte de una premisa concreta: toda la economía puede descomponerse en tareas individuales. Tomando como ejemplo el trabajo de una enfermera, Anthropic ilustra que la IA puede complementar al trabajador, automatizar parte de sus funciones o generar nuevas tareas que antes no existían. Algunas tareas, como bañar a un paciente, solo pueden hacerlas humanos; otras, como redactar instrucciones de alta o monitorizar pacientes a distancia, se ven augmentadas por la IA; y otras, como registrar constantes vitales o pedir suministros, podrían automatizarse por completo. Cuando se suman los miles de millones de instancias de cada tarea que se ejecutan diariamente en la economía estadounidense, se obtiene un valor superior a los 30 billones de dólares anuales.
A partir de esta lógica de tareas, Anthropic plantea tres escenarios principales. En el escenario modesto, el impacto macroeconómico de la IA sería similar al que tuvo internet: ganancias reales, pero dentro de la normalidad histórica, llegando de forma gradual. En el escenario sustancial, la IA sería capaz de realizar hacia 2030 la mitad del trabajo cognitivo, la mayor parte de forma autónoma, aunque no se adoptaría para todos esos usos; la economía crecería al doble de su ritmo habitual, los salarios de los trabajadores del conocimiento se estancarían y otros trabajadores sí verían mejoras. En el escenario extremo, la IA superaría a los humanos en la inmensa mayoría de tareas cognitivas, las asumiría de forma autónoma y apenas crearía nuevas tareas humanas; este escenario, según la compañía, probablemente requeriría sistemas de IA con capacidad de auto-mejora recursiva y una adopción muy rápida. Bajo estas condiciones, el PIB crecería un 15% anual y la economía duplicaría su tamaño cada cuatro años y medio, aunque el desempleo superaría los niveles típicos de una recesión.
El explorador permite al usuario introducir sus propias expectativas sobre cinco variables: las capacidades futuras de la IA, su grado de adopción, el nivel de autonomía, la mejora de productividad que aportaría y el tiempo que tardarían los trabajadores en reubicarse si pierden su empleo. Con esos datos, el modelo proyecta el PIB y el desempleo previstos para 2030. Para anclar las predicciones individuales, Anthropic realizó en agosto una encuesta a 10.980 estadounidenses. Las respuestas medias se alinean con el escenario sustancial: un PIB un 10% superior al que habría sin IA y una tasa de desempleo cercana al 5%. Alrededor de un 10% de los encuestados se sitúan en el escenario extremo.
El informe técnico en el que se basa la herramienta, titulado "Economic Scenarios for Transformative AI" y firmado por Korinek y otros autores en 2026, se publica de forma paralela al Economic Index que Anthropic ya mantenía, que mide el uso actual de la IA en la economía. La diferencia, señalan desde la compañía, es que el índice refleja el presente y el explorador anticipa el futuro. Anthropic sostiene que entender estos posibles desenlaces es esencial para tomar decisiones que aseguren que los beneficios de la transición tecnológica se repartan de forma amplia, especialmente si se cumple el escenario extremo, donde la sociedad sería mucho más rica pero una proporción menor de trabajadores participaría en el trabajo del conocimiento.
En definitiva, la herramienta no predice un único futuro, sino que ofrece un marco para que empresas, responsables políticos y ciudadanos exploren sus propias hipótesis. La compañía insiste en que, aunque el crecimiento puede ser extraordinario, el reto principal será político y social: garantizar que la riqueza adicional no se concentre y que los trabajadores desplazados tengan opciones reales de reincorporación a una economía radicalmente distinta.
