Anthropic pregunta a sus candidatos si antepondrían la misión al valor de la empresa en la entrevista de cultura

Fuentes: xataka.com, Scoop: Anthropic asks about mission versus money in candidate interviews

Anthropic, uno de los laboratorios de inteligencia artificial más avanzados del mundo, ha incorporado a sus entrevistas de trabajo una pregunta que nada tiene que ver con la programación ni con los algoritmos: estaría dispuesto el candidato a aceptar que las acciones de la empresa caigan a cero si la compañía decidiera frenar su ambición tecnológica por motivos de seguridad. La pregunta, confirmada por fuentes anónimas a Axios, se ha convertido en el filtro más singular de un proceso de selección que ya de por sí resulta atípico en Silicon Valley.

El interrogante surge en el marco de las llamadas "entrevistas de cultura", una fase obligatoria para todos los candidatos y conducida por un empleado de la compañía nominado para esa tarea, no por personal de recursos humanos. Según relataron varios aspirantes al medio estadounidense, se les plantea un dilema directo: cómo se sentirían si la empresa abandonara el desarrollo de sus modelos más avanzados por cuestiones éticas y esa decisión hundiera su valor bursátil. Algunos candidatos recuerdan la pregunta formulada con crudeza, con la acción literalmente cayendo a cero; otros la percibieron como un dilema más difuso entre seguridad e ingresos.

El detonante de esta prueba, según fuentes familiarizadas con el proceso, es la sospecha del consejero delegado Dario Amodei de que parte de los nuevos fichajes podrían estar llegando al laboratorio atraídos más por la expectativa de una futura fortuna que por la misión fundacional de la compañía. Una preocupación que cobra especial relevancia ahora que Anthropic se encuentra a las puertas de una salida a bolsa que, según diversas estimaciones, podría convertirse en el mayor debut bursátil de la historia. En mayo, la empresa alcanzó una valoración de 965.000 millones de dólares; en junio presentó la documentación confidencial para cotizar en Estados Unidos, y los rumores apuntan a octubre como fecha tentativa.

La pregunta no es nueva en su espíritu, pero sí en su formulación. La cofundadora y presidenta Daniela Amodei aseguró en un vídeo de Bain Capital grabado hace dos años que la entrevista de cultura existe "desde el primer día". Sin embargo, dos exempleados consultados por Axios reconocieron que el interrogante específico sobre el desplome de la acción no formaba parte del proceso hasta fechas recientes. En el foro anonymejo Blind, donde varios aspirantes han compartido su experiencia, las primeras menciones a esta pregunta aparecen en 2025.

En Blind, al menos un candidato confesó haber respondido con sinceridad que no estaría feliz si la acción se hundiera, y que preferiría compaginar el impacto positivo con un negocio sostenible. "El entrevistador no pareció gustarle esa respuesta", escribió el usuario. La anécdota ilustra el tipo de compromiso que Anthropic exige: priorizar la misión incluso a costa del rendimiento financiero.

La política retributiva de la compañía refuerza esta filosofía. Según fuentes consultadas por Axios, Anthropic no negocia salarios ni paquetes de compensación: lo que ofrece al candidato es lo que obtendrá. En un sector donde los mejores investigadores de IA reciben ofertas millonarias y son disputados por OpenAI, Google o Meta, la rigidez resulta llamativa. Aun así, los candidatos parecen dispuestos a asumirla. Tal como publicó Bloomberg, algunos aspirantes gastan miles de dólares en coaches privados o en simulacros de entrevista con ingenieros de laboratorios rivales, convencidos de que la inversión se amortiza con creces: según Aline Lerner, fundadora de la empresa de preparación Interviewing.io, "gastas unos miles y tu sueldo sube 200.000 dólares; la cuenta sale".

La elección no es retórica. Anthropic ha demostrado en los últimos meses que está dispuesta a sacrificar ingresos cuando entran en conflicto con sus principios de seguridad. Hace pocos meses, la compañía rechazó un contrato con el Departamento de Guerra de Estados Unidos que habría permitido al gobierno un uso sin restricciones de su tecnología, y decidió restringir el acceso a Mythos, su modelo más avanzado en ciberseguridad, por considerarlo potencialmente peligroso. Paradójicamente, tras la disputa con el Pentágono, la aplicación Claude se convirtió en la más descargada en la App Store estadounidense, lo que sugiere que esos sacrificios éticos pueden convertirse también en ventajas reputativas.

Dario Amodei, que podría convertirse en una de las mayores fortunas del planeta si la OPV se concreta, ya ha prometido donar el 80% de su riqueza. La pregunta que Anthropic plantea a sus candidatos en realidad se la hace a quien todavía no ha firmado nada y cuyo patrimonio sobre el papel depende de una decisión que la empresa podría tomar en cualquier momento. La respuesta que puntúa bien, según se desprende de los testimonios, es la misión. La respuesta sincera, a juzgar por lo que se lee en Blind, no siempre coincide.

Mientras Anthropic se prepara para tocar la campana y captar miles de millones en los mercados, su filtro de contratación pregunta en voz alta quién seguiría en la empresa si esa campana nunca llegara a sonar. La pregunta, más que técnica, es moral: y define el ADN de un laboratorio que aspira a construir la inteligencia artificial más avanzada del mundo sin traicionar el motivo por el que empezó a construirla.