Andy Burnham, diputado por Makerfield y próximo primer ministro del Reino Unido tras conseguir el apoyo de cerca de 350 parlamentarios laboristas, deberá decidir en sus primeros días en Downing Street si autoriza dos yacimientos petrolíferos pendientes: Rosebank y Jackdaw. El manifiesto laborista de 2024 descarta nuevas licencias de exploración, pero ambos proyectos ya estaban en trámite antes de la llegada del partido al poder.
La industria del petróleo y el gas y los sindicatos remitieron una carta a los diputados laboristas pidiéndoles respaldo al sector, un mensaje que conecta con la bandera política de Burnham de priorizar los territorios afectados por la desindustrialización. En el flato opuesto, sus propios diputados ambientalistas presionan para rechazar nuevas perforaciones y acelerar las renovables, citando el verano de calor extremo en Westminster como evidencia del cambio climático.
La presión llega también desde fuera del partido: el expresidente estadounidense Donald Trump defiende más perforación en el Mar del Norte. Dentro de Escocia, el Gobierno de John Swinney ha suavizado su postura sobre nuevas licencias y el diputado del SNP Jack Middleton apoya tanto Rosebank como Jackdaw. Los conservadores, con Kemi Badenoch al frente, han intensificado su discurso a favor de la extracción. El Ejecutivo británico responde que las decisiones se adoptarán "a su debido tiempo".
