Amazon ha decidido subir de forma significativa el precio recomendado de buena parte de su catálogo de dispositivos en España y Estados Unidos. La medida, que afecta a altavoces inteligentes Echo, reproductores Fire TV y lectores Kindle, responde, según la propia compañía, al encarecimiento de los componentes de memoria y almacenamiento provocado por la crisis global de la memoria DRAM, una situación derivada a su vez del auge de la inteligencia artificial.
Según los datos publicados por Xataka tras revisar los PVP en el mercado español, el Fire TV Stick HD ha pasado de 49,99 a 64,99 euros, mientras que el Fire TV Stick 4K Max ha subido de 79,99 a 114,99 euros, un incremento cercano al 45%. En el segmento de altavoces inteligentes, el Echo Dot ha elevado su precio de 64,99 a 89,99 euros y el Echo Show 11 de 239,99 a 269,99 euros. Los lectores de libros electrónicos tampoco se libran: el Kindle de 16 GB ha subido de 119,99 a 169,99 euros y el Kindle Paperwhite de 16 GB de 179,99 a 224,99 euros.
En el mercado estadounidense, donde 20minutos recogió las cifras difundidas originalmente por Fortune, las subidas son igualmente llamativas. El Echo Dot pasa de 49,99 a 79,99 dólares, lo que supone un incremento del 60%, y el Fire TV Stick 4K Max sube más de un 40%, hasta los 84,99 dólares. El Kindle básico alcanza los 149,99 dólares tras un alza cercana al 37%. Quedan fuera de la subida, según estas fuentes, dispositivos como las cámaras y videoporteros Ring y el altavoz de gama alta Echo Studio, que mantiene sus 219,99 dólares.
Un portavoz de Amazon confirmó a Fortune que la industria de la electrónica de consumo atraviesa incrementos significativos en los costes de los componentes de memoria y almacenamiento y que, tras absorberlos durante el mayor tiempo posible, la compañía ha decidido ajustar recientemente los precios de todas sus líneas de productos. Kristy Schmidt, responsable sénior de Dispositivos y Servicios de Amazon, reiteró ante The Verge el mismo argumento, al tiempo que recordó la voluntad de seguir ofreciendo promociones a lo largo del año.
El contexto financiero ayuda a entender el movimiento. A finales de julio, el consejero delegado Andy Jassy anunció a los inversores que el gasto de capital de Amazon ascenderá a 220.000 millones de dólares en 2026, 20.000 millones por encima de lo previsto, para financiar la construcción de centros de datos destinados a inteligencia artificial. AWS, la división cloud de la compañía, facturó 42.200 millones de dólares en el segundo trimestre, un 37% más interanual, su mayor crecimiento en 18 trimestres. Esa voracidad por la memoria coloca a Amazon en una paradoja: compite consigo misma por un recurso escaso, ya que la prioridad es alimentar su infraestructura de IA, lo que deja al hardware de consumo en una posición secundaria.
Este episodio se inscribe en una tendencia más amplia que ya ha afectado a Apple, Microsoft, Dell, Sony y Xbox, y que está golpeando especialmente a la franja de dispositivos más asequibles, los conocidos como productos chollo. La crisis de la memoria DRAM, impulsada por la demanda de chips para centros de datos, amenaza con prolongarse al menos hasta 2027, según los analistas consultados por Fortune, lo que sugiere que las subidas no serán un fenómeno coyuntural.
Conviene, no obstante, mantener cierto escepticismo. Resulta difícil verificar qué parte del incremento corresponde estrictamente al alza de los componentes y qué proporción responde a un ajuste de márgenes aprovechando que toda la industria está subiendo precios. Además, la decisión llega justo antes del evento de otoño en el que Amazon suele presentar nuevos dispositivos, lo que podría tener un componente estratégico de preparación del terreno para las novedades.
En definitiva, Amazon rompe con su identidad histórica de marca centrada en hardware barato y se suma, casi a regañadientes, a la ola de encarecimientos que define al sector tecnológico en 2026. Para el consumidor, el mensaje es claro: quienes tengan previsto renovar un Echo, un Fire TV o un Kindle deberían hacerlo cuanto antes, antes de que eventuales promociones se conviertan en el único alivio frente a unos PVP cada vez más altos.
