El artículo de Dave Farquhar desmitifica la percepción de que AMD era inepta en la clonación de CPUs Intel, centrándose en el retraso significativo (casi seis años) en el lanzamiento del Am386 en comparación con el Intel 386. La razón principal de este retraso no fue la incapacidad técnica de AMD, sino una compleja serie de factores relacionados con los acuerdos de licencia de Intel y las estrategias de negocio de IBM.
Inicialmente, IBM, al seleccionar el Intel 8088 y luego el 80286, exigió que Intel licenciara el diseño a otros fabricantes para asegurar el suministro. Sin embargo, con el 386, la situación cambió. IBM, que tenía un negocio lucrativo en minicomputadoras, inicialmente no quería el 386 porque su rendimiento se asemejaba al de sus propios minicomputadores, temiendo que los PCs basados en 386 pudieran reemplazar sus productos más rentables. Esto significó que Intel no necesitaba extender la licencia del 386 a terceros como AMD. Cuando Compaq finalmente lanzó un PC basado en 386, IBM ya no podía exigir la licencia a Intel.
AMD tardó aproximadamente dos años en realizar la ingeniería inversa del 386 y crear su propia versión compatible (el Am386), pero la batalla legal con Intel se prolongó durante ocho años, costando a AMD unos 100 millones de dólares. Intel utilizó tácticas agresivas, como reclamar la marca registrada del número '386' e intentar revocar los derechos de AMD para fabricar 286s, para retrasar el lanzamiento del Am386. El Am386 finalmente se lanzó en marzo de 1991.
Este retraso tuvo consecuencias significativas para AMD. Al estar constantemente una generación por detrás de Intel, AMD se vio obligada a enfocarse en el mercado de gama baja, mientras que Intel dominaba el mercado de gama alta con mayores márgenes de beneficio. Esto permitió a Intel invertir en fábricas de chips más avanzadas, consolidando aún más su posición. La historia también revela que AMD no era una empresa de segunda categoría, sino que tenía una larga trayectoria en el suministro de chips a empresas como Apollo, AT&T y Hewlett-Packard. La agresiva política de litigios de Intel no se limitó a AMD, sino que afectó a varios fabricantes de chips x86. A pesar de los esfuerzos de Intel, el Am386 ofrecía un rendimiento comparable al del Intel 386, especialmente en las versiones más rápidas.
