Alemania revive el debate de la semana de 40 horas sin más sueldo para reflotar su industria

Fuentes: Alemania revive el debate de la semana de 40 horas sin más sueldo para reflotar su industria, xataka.com

La crisis económica y laboral de la industria alemana ha reabierto un debate que parecía enterrado desde la huelga de los años ochenta. Ahora, grandes empresarios y economistas están proponiendo una receta radical: recuperar la semana de 40 horas de trabajo sin aumentar el sueldo, una medida que hasta hace pocas décadas parecía imposible. Según informes de la Financial Times y Xataka, ejecutivos de empresas como Mercedes-Benz y Stihl han planteado esta solución para abaratar el coste efectivo del trabajo y recuperar la competitividad del país, que ha perdido su ventaja de productividad frente a otras naciones.

El argumento central es que aumentar las horas semanales de 35 a 40, manteniendo intacto el salario, reduciría el coste laboral por unidad producida. Martin Brudermüller, presidente del consejo de supervisión de Mercedes-Benz, ha resumido el problema asegurando que el trabajo en Alemania se ha vuelto demasiado caro en comparación con otros países, y que el país ha perdido la ventaja de productividad que durante años compensó sus elevados salarios. Una hora de trabajo en la industria manufacturera alemana cuesta actualmente 49,50 euros, frente a los 33,70 euros de media en la Unión Europea, una diferencia del 47%. Esta brecha se dispara frente a Europa del Este: en Hungría cuesta 15,60 euros, aproximadamente una tercera parte, mientras consultoras como Roland Berger advierten de que frente a algunos competidores las diferencias llegan a multiplicarse por tres o cuatro.

Los elevados salarios no impidieron que Alemania construyera una de las industrias más poderosas del mundo, pero ahora parte de esas ventajas se ha debilitado. Desde 2023, los costes laborales unitarios están creciendo mucho más deprisa, debilitando una de las principales defensas del modelo industrial alemán. Entre 12.000 y 15.000 puestos manufactureros están desapareciendo cada mes, y grandes compañías como Volkswagen han advertido de que tendrán que eliminar muchos más empleos en Alemania. Marcus Berret, responsable global de Roland Berger, cree que el ajuste podría ser muchísimo mayor, con el número de trabajadores industriales cayendo desde los actuales 6,5 millones hasta menos de cinco millones.

El debate es particularmente delicado porque Alemania arrastra una crisis industrial que comenzó mucho antes. La producción manufacturera alcanzó su máximo a finales de 2017 y desde entonces ha caído más de un 15% debido a la energía cara, la creciente competencia china, los aranceles estadounidenses y la transición hacia el coche eléctrico. El empleo no ha descendido al mismo ritmo que la producción, pero la presión para reducir costes y elevar la productividad es alta. El problema es que el empleo no ha caído al mismo ritmo que la producción, aumentando la presión para reducir costes y elevar la productividad.

Todos coinciden en la crisis, pero no en la solución. Aquí está el verdadero choque del debate. IG Metall, el mayor sindicato del país con más de 2,2 millones de afiliados, sostiene que la jornada de 35 horas no es tan rígida como se presenta y que los convenios ya permiten ampliar o reducir las horas cuando las empresas lo necesitan. Sin embargo, IG Metall recuerda que uno de los objetivos originales de reducir la jornada era repartir el trabajo disponible entre más personas y advierte de que elevarla hasta 40 horas permitiría producir lo mismo con menos trabajadores, acelerando precisamente los despidos que se pretende evitar. Los economistas favorables a la medida responden que esa interpretación supone erróneamente que existe una cantidad fija de trabajo: si producir en Alemania deja de s, la jornada de 40 horas podría ser una solución viable para reducir costes sin aumentar salarios, aunque los expertos advierten de que la implementación de esta medida radical podría tener consecuencias sociales significativas, ya que podría aumentar la carga de trabajo para los trabajadores actuales y reducir la cantidad de empleados en el sector, un proceso que ha sido histórico en la industria alemana.