El Aiper IrriSense 2 es un aspersor inteligente que se controla desde el móvil y que necesita conexión a la corriente eléctrica, a una manguera de agua y a la red Wi-Fi para funcionar. El dispositivo llega prácticamente montado: trae un cable de alimentación de 10 metros con certificación IP68, cuatro estacas para fijarlo al césped y los adaptadores necesarios para la manguera. Su cabezal gira 360º y, con la presión habitual de una manguera doméstica (unos 30 psi), lanza agua a una distancia de aproximadamente 10 metros en línea recta con un patrón similar al de la lluvia, para evitar erosionar el suelo. Según el fabricante, la cobertura máxima es de 445 m².
La aplicación permite crear hasta 10 zonas de riego diferenciadas por tipo de planta, consumo estacional y punto de actuación, y admite programar horarios, días y adaptar el funcionamiento a las condiciones meteorológicas (incluido un sensor de lluvia). En la práctica, colocar el aspersor en el lugar adecuado requiere prueba y error: las esquinas del jardín y los obstáculos, como los árboles, pueden quedar sin cubrir, y la presión disponible marca el alcance real. El dispositivo incorpora dos boquillas —una estándar y otra de baja presión—, avisa cuando la presión es insuficiente y es notablemente silencioso.
Como contrapartida, el IrriSense 2 no funciona con energía solar ni con depósito de agua, así que el cable y la manguera deben quedar conectados en todo momento, lo que obliga a situarlo lejos de la zona por la que pasa el cortacésped. Su precio ronda los 400 euros.
