Adif ejecutó en 2025 una inversión total de 4.696 millones de euros, una cifra que triplica la de 2019, pero la gran mayoría de este presupuesto se destina a nuevas líneas en lugar de al mantenimiento de la red existente. Según datos de El Economista, el gasto específico en alta velocidad ascendió a 437 millones de euros, frente a los 255 millones de 2018, aunque ajustando la inflación, esta última cifra equivale a 326,91 millones. Esta inversión se produce en un contexto de crisis de seguridad, tras dos accidentes graves en la línea Madrid-Sevilla en Adamuz (Córdoba) y Urda (Toledo) que provocaron más de un centenar de muertos. El Ministerio de Transportes ha generado controversia al no especificar el gasto en alta velocidad, limitándose a presentar cifras generales de la red ferroviaria. A pesar de que el patrimonio de la alta velocidad ha aumentado de 44.743 a 51.449 millones de euros, el gasto por kilómetro de vía ha descendido un 13% en valor patrimonial. España ocupa la última posición en Europa en inversión de mantenimiento, con solo un 15% de la inversión total, muy por debajo del 34% de Francia. La presión operativa es extrema: el número de trenes ha pasado de seis diarios entre Madrid y Sevilla en los años 90 a 289 actualmente, mientras que la infraestructura lleva 30 años sin renovaciones. Los controladores denuncian la falta de personal y la imposibilidad de cerrar líneas para realizar obras, lo que ha llevado a la comunidad ferroviaria a cuestionar la sostenibilidad del modelo de expansión sin mantenimiento adecuado.
