La conexión a internet en África sigue siendo deficiente y gobiernos y ciudadanos adinerados del continente recurren cada vez más a Starlink, el servicio de internet satelital de SpaceX, la empresa de Elon Musk. Akin Oyebode, comisionado del estado nigeriano de Ekiti —cuyo terreno rocoso dificulta el tendido de fibra desde Lagos, a 250 kilómetros— lo ilustra: buscaba ampliar la cobertura para dinamizar la economía local, pero los proveedores de internet no querían llevar su infraestructura hasta allí. Su gobierno, al menos, ha mejorado su conexión gracias a Starlink.
Por ahora, la opción satelital es cara y funciona como solución provisional. Sin embargo, podría desempeñar un papel doble en los próximos años: llevar conectividad a más africanos y presionar a los operadores de banda ancha para que mejoren sus servicios. El fenómeno pone de relieve la magnitud del cambio que ya está produciendo la conectividad vía satélite en el continente.
