El fundador de Meta, Mark Zuckerberg, publicó este martes una tribuna en The Wall Street Journal en la que rechaza que la superinteligencia quede concentrada en unas pocas instituciones y aboga por dotar a cada persona de una "superinteligencia personal" para crear proyectos, aprender o emprender. La intervención llega mientras el Gobierno de Estados Unidos intensifica su supervisión sobre los modelos más avanzados: tras las restricciones a Anthropic por Project Glasswing y la limitación temporal de GPT-5.6 aceptada por OpenAI, la Cámara de Representantes presentó la pasada semana el AI Kill Switch Act, que obligaría a las grandes empresas a disponer de un mecanismo para ralentizar, suspender o apagar sus sistemas más potentes, activable por el Departamento de Seguridad Nacional.
Zuckerberg advierte de que, si solo un puñado de instituciones controlan la superinteligencia, estas acabarán ejerciendo una influencia desmesurada sobre la economía, la ciencia y la política. Aunque reconoce los riesgos de los modelos avanzados, descarta que la única forma de proteger a la sociedad sea centralizar su control.
El discurso tiene además una vertiente empresarial clara: Meta tiene previsto invertir entre 130.000 y 145.000 millones de dólares en infraestructura y equipos durante 2026, y un marco regulatorio que revisen previamente los modelos afectaría a su competencia frente a OpenAI, Anthropic y Google. El texto no menciona expresamente las medidas de la Administración Trump, pero coincide con un giro regulatorista en Washington que Zuckerberg combate.
